Los «deberes» en verano.

2013-06-17_verano_sin_deberes¡Ya es verano! Y eso significa que han llegado las vacaciones escolares. En casa, en la calle, en el parque…, se respira un ambiente vacacional, de modo que ya es muy habitual ver por la calle a niños de todas las edades, a cualquier hora del día. Durante las próximas semanas disfrutaremos de los días y las noches de verano, sin el estrés de los horarios, las actividades, los deberes…. ¿o no?

Y me hago esta pregunta porque ya viene siendo una norma que en los colegios les manden tareas a los niños y niñas para realizar durante las vacaciones: fichas de distintas asignaturas, lecturas, redacciones, incluso libros enteros de actividades para el verano (los estantes de las librerías están llenos de estos libros en esta época, a cada cual más atractivo).

Es cierto que hay muchos niños y niñas para los que hacer una ficha, practicar la caligrafía o leer unas páginas de un libro, son actividades realmente llevaderas y entretenidas, y les encanta dedicar unos cuantos minutos cada día a resolver problemas de «mates», hacer sopas de letras en inglés, o buscar sinónimos en el diccionario; puede ser incluso que algunos lo pidan expresamente (he de decir que yo, cuando era pequeña, me encontraba en este grupo). Pero hay muchos otros niños y niñas a los que las tareas escolares veraniegas no son ni llevaderas ni entretenidas, sino un verdadero calvario (y para sus padres, también); se convierten en una pesada carga que arrastran todo el verano, con la presión de tener que entregarla en Septiembre.

Para estos padres y madres, los que saben que sus hijos NO quieren hacer deberes en verano, es este post. Y en este punto, me atrevo a haceros la siguiente recomendación «políticamente incorrecta»: NO obligues a tu hijo o hija a hacer esos deberes. A no ser que esté en ese grupo de los que los hacen a gusto; si es así, perfecto, que los haga, ayúdale si lo necesita, supervísale y felicítale por su trabajo. Pero si ese no es el caso, si ves que cuando llega la hora de las tareas a tu hijo/a le cambia la cara, se niega, pone excusas, protesta, se entretiene con mil cosas antes de ponerse…, está claro: representa para ellos una especie de tortura, que no le va a traer ningún beneficio, ni a nivel académico, ni a nivel emocional.

Muy bien. Se plantean en este punto dos cuestiones:

1. Pero, ¿no va a olvidar lo que aprendió durante el curso? ¿No necesita repasarlo?

Este es un temor bastante lógico (sobre todo porque son los propios tutores los que suelen hacer estas afirmaciones). Son dos meses y pico de vacaciones (mucho tiempo en la corta vida de un niño), y puede suceder que se olviden conceptos y planteamientos que se van a necesitar en el curso siguiente, lo cual puede traer dificultades. Y esto puede pasar tanto si el niño/a ha ido bien durante el curso, como si no.

Pero para tu tranquilidad, te tengo que decir que efectivamente, va a olvidar parte de lo aprendido durante el verano; pero es que además va a ir olvidando la mayor parte de todo lo que aprende en el colegio a lo largo de la vida, en general (¿acaso recordamos nosotros todo lo que aprendimos en su día en el colegio, en el instituto, hasta en la universidad…? ¿verdad que no?) Siendo así, entonces, dejemos de luchar por un imposible. Todo lo que se aprende, si no se utiliza después, se acaba olvidando, aunque de pequeños nos obliguemos a repasarlo una y otra vez. Y esto es así, porque estamos muy bien diseñados, y nuestro cerebro emplea sus capacidades para todo lo que le resulta de utilidad; el resto, se lo ahorra. Así que ¡fuera preocupaciones!, todo lo que necesite recordar, ya lo irá refrescando durante el siguiente curso.

Lo que va a ser seguro que los niños tengan durante el verano y a lo largo de toda su vida, son unas inmensas ganas de aprender, ilusión por descubrir, satisfacción por emprender sus propios proyectos…, y todas estas cosas sí que podemos ayudarles a cultivarlas durante las vacaciones. Para esto os recomiendo hacer una lista con actividades, salidas, juegos, excursiones, etc., cosas que podéis hacer juntos durante estos meses, y vas a comprobar la cantidad de posibilidades de aprendizaje que el verano te ofrece. No tienen que ser actividades muy complicadas o sofisticadas; piensa que, por ejemplo, en un día de playa tus hijos van a jugar con la arena, a recoger conchas y piedras, a pescar, a bañarse en el mar, a construir castillos, túneles y fortalezas… Con todo esto estará trabajando plástica, creatividad, educación física, matemáticas, conocimiento del medio, etc. Sólo tenemos que cambiar nuestra manera de ver las cosas, y extraer todo el potencial educativo que nos ofrece la interacción con la naturaleza. Los niños SIEMPRE están aprendiendo cuando el ambiente es rico en estímulos.

2. ¿Qué le digo en el colegio a su tutor/a?

Buena pregunta. Ya comenté al principio que la recomendación sería seguramente «políticamente incorrecta». Lo que yo haría sería hablar con él/ella con total sinceridad, exponiéndole todos mis motivos por los que no considero buena idea obligar al niño/a a realizar tareas escolares en vacaciones; motivos personales, pedagógicos y de crianza por los cuales mi hijo o hija es posible que no vaya a realizar las tareas encomendadas durante el verano (o al menos, no todas). Como complemento, le mostraría el listado de ideas y actividades que SÍ vamos a realizar en vacaciones y que sé que van a fomentar el desarrollo académico y emocional del niño/a, además de fortalecer nuestra relación. Sobre todo, le explicaría que ellos también tienen derecho a tener su descanso, a tener un “verano sin deberes”.

(Fuente: Aprendiendo Matemáticas).

 

Comentarios (3)

Excelente tema. Me encanta y considero vital en la vida de los niños los espacios que requieren para su formación y estos se contemplan durante los recesos escolares o vacaciones. Y como planteas se pueden aprovechar estos momentos para otro tipo de aprendizajes tan importantes. Y que adema perduran en nuestra mente. Y los académicos suelen olvidarse los que no utilizamos con frecuencia. Gracias.. Un abrazo.

    Desde luego que sí, Marigely; solemos olvidar el enorme potencial educativo que tiene la interacción con la naturaleza, la observación de la vegetación, de los insectos, de las aves…, del mar, las rocas, los crustáceos… ¡Hasta haciendo volar una cometa podemos enseñarles a los niños los principios que las mantienen suspendidas en el cielo! Y esos aprendizajes, son los que no se olvidan.
    Un abrazo, y muchas gracias por dejarnos tu comentario.

    Precioso blog!! Dejaste hace un tiempo un canmetorio en mi blog, que por motivos personales no estaba atendiendo, ahora que he recuperado mi aficif3n te visito y me encuentro con un blog estupendo, lleno de imagenes maravillosas e inspiradoras…Besos…

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