Síndrome de estrés post-vacacional: ¿mito o realidad?

Síndrome de estrés post-vacacional: ¿mito o realidad?

Se acaba el verano y los periódicos, la televisión y los bloggers se vuelven locos con el tema de moda en estas fechas, el llamado Síndrome de Estrés Post Vacacional. Pero, ¿a qué se están refiriendo realmente?

Cuando se habla de estrés post vacacional, normalmente se hace referencia al proceso que supuestamente sufrimos al reincorporarnos a nuestra vida cotidiana. Pasar de estar todo el día al sol en la playa o abandonar ese retiro rural en el campo, puede tener unos efectos “devastadores” según opinan algunos expertos. Pero, espera un momento; ¿cómo es posible que después de haber pasado el periodo más relajante, divertido y refrescante del año nos sintamos decaídos, sin ganas, desmotivados o con baja capacidad de concentración? Recordemos que venimos de pasar unas vacaciones: esa época del año donde desconectamos de las preocupaciones del día a día, dejamos a un lado el estrés y nos dedicamos a mimarnos y recuperar fuerzas. ¿Cómo es posible que al día siguiente de vivir esta gozosa experiencia empecemos a sentirnos tan mal…?

La respuesta es sencilla, aunque puede que no nos agrade oírla. El tan mencionado «síndrome post-vacacional» no es más que ansiedad manifestada por tener que volver a una situación que no nos gusta. Me explico: si trabajas en algo que no te llena, y la única motivación que tienes es pagar las facturas y ahorrar para las siguientes vacaciones, porque de momento “es lo que hay” y “las cosas están muy mal”, tu cuerpo reaccionará ante esta situación disparando la ansiedad para indicarte que hay algo que no marcha bien.

Hablaba hace unos días con una amiga que después de pasarse 9 años dando tumbos por distintos trabajos y carreras, se decidió a coger «el toro por los cuernos» y ponerse a estudiar derecho, lo que en el fondo siempre supo que era su verdadera vocación. Por teléfono me contaba lo entusiasmada que estaba por empezar el curso (y eso que para ponerse al día está estudiando casi 2 cursos por año) y que no veía la hora de volver a empezar las clases. ¿Crees que esta mujer siente estrés post-vacacional por volver a la facultad? En absoluto, está deseosa de comenzar a perseguir su sueño, se encuentra llena de energía y entusiasmo, después de haber pasado un verano de sol, playa y chiringuito en Menorca. La misma situación es la que vive, por ejemplo, un pintor que siente el arte correr por sus venas. Él, al volver de vacaciones, estará lleno de inspiración, de nuevas combinaciones de colores y con unas ganas apasionadas de plasmar sus nuevas ideas sobre el lienzo. En este caso, tampoco veremos ningún rastro del llamado estrés post-vacacional.

Si no te gusta lo que haces en tu vida, ya sea tu trabajo, tu relación o tus amigos, ninguna terapia o tratamiento podrá evitar que sientas ese estrés post-vacacional causado por la ansiedad que te produce una vida que no te place, con la que no te sientes realizad@ y que te mantiene por debajo de tu verdadero potencial.

Pregúntate con total sinceridad: si tuviera el dinero suficiente para poder vivir, ¿estaría haciendo lo mismo que hago actualmente? Si la respuesta es no y lo que te imaginas es muy distinto a lo que estás haciendo ahora, es el momento de hacer algunos ajustes. Si decides dar el «gran paso» y preguntarte qué es lo que realmente quieres hacer en tu vida y te pones manos a la obra para conseguirlo, te aseguro que no volverás a sentir jamás ese estrés post-vacacional del que tanto se oye hablar por estas fechas. ¡Garantizado!

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