Padres/ madres centradas en soluciones

Los padres y madres centrados en la solución van a seguir el siguiente proceso. En primer lugar buscar pequeños cambios, ya que cualquier mínimo cambio puede dar paso a un segundo cambio, y a otro mayor y así sucesivamente.

En segundo lugar hay algunos aspectos de sentido común que hay que tener en cuenta:

–       Si funciona, no lo arregles. Así de claro y sencillo, hemos visto que muchas veces cuando intentamos arreglar algo, lo hacemos peor. La idea es que en el momento que hagas algo que funciona, anótalo y haz mas de lo mismo.

–       Si no funciona, haz algo diferente. Por el contrario, si está claro que no está funcionando, es tiempo de cambiar, ya que seguir haciendo mas de lo mismo que no funciona lleva a la cronicidad del problema, y a los circuitos viciosos que analizamos en otros capítulos.

En tercer lugar, lo que interesa es lograr que el cambio continúe. Es decir, una vez que hemos detectado el pequeño cambio y la manera en cómo ha ocurrido, hemos de facilitar que continúe, animando a hacer mas de lo que está funcionando, y apoyándonos en esa parte de la personalidad, de las decisiones, de las actitudes y conductas de la persona, que ayudó para que ese cambio tuviera lugar.

En cuarto y último lugar, toca celebrar el cambio. El refuerzo positivo es muy importante para que la persona entienda que valoramos el cambio por muy pequeño que sea. En especial, a los niños les ayuda que se haga algún tipo de celebración, una fiesta, un diploma de reconocimiento, unas palabras o premios que muestren que ese cambio ha valido la pena y que se le reconoce por ello. En un próximo capítulo veremos mas sobre este tipo de celebraciones y sus diferentes modalidades, de manera que refuerzan el cambio y ayudan a que se mantenga.

Si estamos en lucha con el hijo o la hija porque no está ordenada su habitación o porque no está cumpliendo bien con las tareas domésticas, los pasos a seguir serán los siguientes:

1º buscamos pequeños cambios. Eso implica encontrar alguna de las tareas que sí está haciendo, o centrándonos en la habitación, encontraremos el día de la semana o las horas del día en que está mas o menos ordenada. Eso es una excepción al problema que tenemos que ampliar, analizando cuándo, cómo, dónde… viendo el por qué ese día, en ese momento… la habitación estaba ordenada. Recuerdo un problema de estos entre una madre y su hija, y encontramos que el día en que la hija no solo arreglaba su habitación sino que tenía toda la casa impecable, era en los fines de semana en los que tenía la visita de sus amigas en casa. Bueno, había que valorarlo, la dificultad de esa excepción es que no se podía hacer que todos los fines de semana vinieran sus amigas a casa, pero sí que la hija necesitaba un buen elemento motivador y entonces se ve que podía hacer las cosas y las hacía bien.

2º- vemos qué es lo que funciona, qué hizo el hijo, qué hizo el padre, la madre, que ayudó a ese pequeño cambio. Si descubrimos que el jueves tenía la habitación en orden, necesitamos saber qué hicimos y qué hizo él ese día para que eso fuese así. Entonces podemos encontrar que se le prometió algo que le gusta para el fin de semana, o que se le dijo que no podría ver los dibujos hasta que su habitación estuviese en orden, o se tuvo una conversación con él haciéndole ver la importancia de su colaboración en casa, o que se aburría o… Entonces si algo de eso funciona, no lo cambiaremos. Pero si hubiésemos aplicado cualquiera de las cosas mencionadas y no produjesen el efecto esperado, entonces no vamos a seguir haciéndolo.

3º- nos interesa que no sea solo este jueves, o que no sea solo los jueves de cada semana. Entonces hay que conseguir que se mantenga lo conseguido y poder ir dando algún pasito mas. Entonces aplicamos lo que ha funcionado, dando mas dosis.

En 4º lugar, cuando ya logramos que no solo sean los jueves, sino que hemos conseguido un acuerdo conforme la habitación estará recogida los martes, jueves y domingos, y lo está llevando a cabo, entonces toca un premio extra que suponga un reconocimiento significativo para el hijo según su edad y preferencias.

Si el problema con el que nos encontramos tiene que ver con la hora de llegar a casa, primero veamos los días en que llega a la hora. Segundo veamos lo que hacemos que funciona, es muy probable que en el caso de un adolescente, las broncas o los sermones no van a funcionar, nos desesperarán a nosotros y a ellos, por lo tanto insistir en ese tipo de intervenciones es hacer mas de lo que no funciona. Pero es también probable que hacer una buena negociación con ellos, con un acuerdo consensuado, sea bastante eficaz y sea la herramienta que haya que usar para reducir la tensión y mejorar la convivencia. La celebración en este caso estará implícita en la disminución de broncas y choques, pero además dada la mejora de la relación, es posible que haya mas concesiones para el hijo, y a su vez una actitud mas receptiva y comprensiva en éste.

En un niño que tiene muchos miedos, buscaremos los momentos en que es valiente. Si no se atreve a ir solo a la parte de arriba de la casa donde están las habitaciones, veremos el día en que ha sido capaz de subir aunque fuese como una bala, en 5 segundos. Y ayudaremos a que reconozca “el valor que lleva dentro”. Si le hemos reñido por no querer subir solo, o le hemos explicado por activa o por pasiva que no pasa nada, que no hay ladrones ni fantasmas, o le hemos dado todos los mimos para que lo haga, o le hemos puesto un castigo por no hacerlo… y no hemos conseguido que lo hiciese, sino que se sintiera culpable, o que se enfadase, o que llorase o… entonces es tiempo de hacer algo diferente. Entonces quizás se nos ocurra que no hay nada mejor que usar la imaginación con los niños, crearnos héroes que pueden acompañarle para afrontar semejante lucha, la lucha entre Juan y los miedos, ¿quién podrá mas?, entonces diseñaremos un plan con él para ir enfrentándose poco a poco a esos miedos, acompañado de algunas armas mágicas que asustan a los miedos, y con una estrategia que culmine en coger presos a esos miedos y mandarlos a otro país o echarlos a la basura… De manera que veremos de todo eso que mencionamos, qué es lo que le ayuda para subir una vez, y otra vez, un poquito de tiempo y después mas tiempo… para conseguir que el cambio continúe. Al final de la lucha, celebraremos el cambio, con una fiesta en casa, con un cartel al subir las escaleras que diga que están prohibidos los miedos, que ahí vive Juan y no permitirá que vuelvan, o un cartelito en el jardín, o junto al contenedor de la basura que diga: “aquí yacen los restos mortales de los miedos que estuvieron fastidiando a Juan durante muchos días”, o entregaremos un diploma a Juan donde indique que ha conseguido vencer a los miedos.