«No puedo dormir»

«No puedo dormir»

Insomnio. Todos lo hemos padecido alguna vez. Cerramos los ojos y sencillamente no podemos dormirnos. Damos vueltas en la cama, vemos cómo van pasando las horas y sentimos que en casa todos han podido conciliar el sueño, menos nosotros. Por la mañana, nos sentimos fatal, cansados y de mal humor. ¿Qué podemos hacer?

El insomnio es uno de los trastornos del sueño más frecuentes. Consiste en la incapacidad de dormir en calidad o cantidad suficientes para sentirse descansado y activo al día siguiente. Se caracteriza por la dificultad para conciliar o mantener el sueño, el despertar precoz y un sueño no reparador. El 50% de los adultos padece insomnio en algún momento de su vida, un trastorno que casi siempre es un síntoma de otro problema (en este caso, para tratarlo es necesario actuar sobre la causa que lo origina, no sobre el síntoma). Tiene diversas causas, estas son algunas de ellas:

  • Estrés y ansiedad: Te acuestas pensando en problemas recurrentes o conflictos que aún no has podido resolver.
  • Consumo habitual de sustancias excitantes: Los refrescos de cola, el tabaco, el café y el té, aún en cantidades moderadas, atenta contra nuestra capacidad de conciliar el sueño.
  • Desorden en las rutinas de sueño: Acostarse todos los días a distintas horas, dormir por la tarde, trasnochar…
  • Ambiente: Un entorno inadecuado no es propicio para la relajación. Un lugar desordenado, sucio o mal ventilado, nos transmite «mala energía» que no nos ayuda a la hora de conciliar el sueño.
  • Otros factores ambientales: Ruidos molestos, tráfico, mosquitos, temperaturas extremas…
  • Enfermedad: El dolor o las dificultades para respirar interfieren con el sueño. Muchas veces, tomamos ciertos medicamentos que como efecto secundario dificultan el sueño.

¿Qué podemos hacer?

Para combatir el insomnio, es importante empezar a mantener una correcta higiene del sueño. Esto implica adquirir ciertos hábitos saludables:

– Mantener una rutina de sueño regular: todos los días, intentar dormir la misma cantidad de horas, e irnos a dormir en el mismo horario (acostarnos y levantarnos a la misma hora).

– Acondicionar la habitación: El lugar donde vamos a dormir debe estar aislado de ruidos molestos y tener una temperatura adecuada. Debe trasmitirnos paz y relajación, por eso es buena idea perfumarla con algún aromatizador natural, evitar los colores estridentes en las paredes y el mobiliario, y mantenerla bien ventilada durante el día. Por supuesto, es fundamental el orden y la limpieza. El colchón y la almohada también son fundamentales: deben de tener una consistencia adecuada, no ser ni muy duros, ni demasiado blandos.

– No consumir sustancias excitantes (café, té, refrescos) al menos 4 horas antes de irnos a dormir.

– Realizar actividad física durante el día es muy recomendable para aliviar las tensiones, estrés y ansiedad, y combatir así una de las causas del insomnio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no es bueno ejercitarse en las horas previas al descanso, ya que nuestro cuerpo queda “sobre-activado”.

– Relajación/Meditación/Yoga: Ejercicios de este tipo pueden ser un gran aliado. Si ya estás familiarizado con ellos, practicar algunos de estos ejercicios suaves antes de ir a dormir te ayudarán a relajarte y a despejar la mente.

– Una ducha relajante o un buen baño caliente antes de ir a dormir, usando sales o jabones de aromas naturales (el romero, el sándalo o la salvia, se emplean en aromaterapia como relajantes) nos puede ayudar; como así también beber una taza de leche caliente con miel o una infusión de tilo (tila).

– Existen comprimidos naturales de venta libre en farmacias y herboristerías, hechos a base de tilo y pasiflora; son excelentes inductores del sueño y no están hechos a partir de sustancias farmacológicas.

– Haz de la cama un lugar de descanso: no te lleves al dormitorio tus problemas diarios, ni trabajes con documentación o con el portátil o la tablet en tu cama. Debe ser un lugar exclusivo para la relajación y el descanso. De esa manera, dejarás de asociar tus problemas y agobios con el dormir.

– Una cena abundante o pesada seguro que no nos va a ayudar a dormir. ¿Por qué no pruebas a tomar algo ligero, de fácil digestión, antes de irte a la cama?

– Lo que no has solucionado a lo largo del día, no lo podrás solucionar cinco minutos antes de ir a dormir. Una máxima: los problemas quedan para mañana. Haz un cartel, si es necesario, y cuélgalo en un lugar visible de tu habitación.

– Procura no leer libros, mirar películas o series con contenido perturbador antes de dormir, y mucho menos en tu habitación y en tu cama.

Para mantener un estilo de vida saludable, es importante dormir al menos siete horas diarias. Darle a nuestro sueño diario una importancia prioritaria, es clave para ser felices y sentirnos sanos durante el día.

Consulta a un profesional de la salud si continúas teniendo problemas para dormir. Si te resulta difícil conciliar o mantener el sueño y/o te sientes cansado durante el día, puedes tener un trastorno del sueño. El médico de la familia o un especialista te orientará y te dará su mejor opinión. Lo anterior, es importante para descartar otros problemas de salud o emocionales que puedan perturbar tu sueño y afectar tu salud.

 

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