LUIS Y EL RITUAL PARA SUPERAR SUS MIEDOS

LUIS Y EL RITUAL PARA SUPERAR SUS MIEDOS

LUIS Y EL RITUAL PARA SUPERAR SUS MIEDOS

 

Luis de 9 años, tenía miedo a dormir solo por la noche, así que lo que hacía es llamar constantemente a su madre para que se acostara con el, y estuviera allí hasta que se quedase dormido de nuevo. Cuando piden ayuda es porque ya han intentado varias cosas y ninguna ha sido eficaz. Hasta ahora cedieron por un tiempo para ver si se le pasaba espontáneamente, luego intentaron motivarle con premios si conseguía dormir solo, después adoptaron una postura mas fuerte enfadándose con él y diciéndole que tiene que comportarse como un niño mayor, que no debe ser cobarde, en fin, que no habían conseguido que el niño durmiese tranquilo. En nuestro primer encuentro utilicé la técnica de la externalización, y lo que externalizamos fueron los “fantasmas del miedo”. Hablamos por un buen rato de cómo esos fantasmas le estaban ganando, como le hacían pasarlo mal y además estaban incomodando a su madre. Poco a poco los “fantasmas del miedo” fueron tomando forma, hasta le pedí que los dibujase. Entonces el primer paso sería conocer bien al enemigo, así que propusimos que durante unos días lo único que iba a hacer es investigar como actuaban esos fantasmas, qué le decían, cuándo aparecían, qué estrategia seguían, puesto que una vez conociésemos al enemigo, podríamos atacarle. El niño se entusiasmó. La madre iba a colaborar, de manera que el objetivo no iba a ser que se durmiera solo, sino conocer a los fantasmas, de modo que era importante que estos aparecieran. La madre debería esperar un poco a ir a la habitación para que Luis pudiera hacer su investigación, y una vez la hiciese, podría acudir como siempre. Por su parte Luis no debería llamar rápidamente a su madre, sino esperar un poco para analizar a los fantasmas, dado que tan pronto aparecía su madre, estos se escondían. Y también podría tomar nota para comentarme sus descubrimientos después. La siguiente vez que nos vimos, encontramos que algunas noches, apenas había llamado a su madre, y un par de ellas, no lo había hecho ni una vez. Como recordarás, es una excepción que hay que trabajar. Pero también seguí desarrollando la idea de lucha contra los fantasmas. Luis trajo sus notas de cómo son y qué hacen, dónde se esconden, cuándo aparecen, etc. Entonces le planteé que habría que diseñar un plan para cazarlos, y que primero debería darles un susto, para avisarles, y después los cazaríamos. Nos encargamos junto con la madre de pensar qué tipo de susto les daría durante las siguientes noches, y una vez decidido, eso es lo que debería hacer. En esto, su madre solo haría de observadora a escondidas, y reforzaría la conducta del niño. La tercera vez que nos vimos, las cosas habían mejorado mucho. Luis había aceptado el reto de llamar lo menos posible a su madre, sabiendo que cuanto menos lo hacía, mas fuerza cogía él y mas enfadaba a los fantasmas de los miedos, los cuales se encontraban sorprendidos por la manera en como Luis estaba enfrentándose a ellos. Había conseguido darles unos buenos sustos. Era el momento de acabar definitivamente con ellos, así que de nuevo, los tres, con entusiasmo, diseñamos el plan para cazarlos. El ritual consistiría en preparar una caja con algo apetitoso dentro, algo que le gustara mucho a los fantasmas, ponerla cerca de la puerta por la que solían entrar, tener a mano la tapa y una buena cuerda. El plan era que Luis se iría para cama esperando que viniesen, en el momento en que apareciesen, debería saltar de la cama, cerrar la caja, y atarla fuertemente con la cuerda. Después llamaría a su madre que vendría a recoger la caja para llevarla a un lugar seguro y Luis volvería contento a su cama. Por la mañana deberían levantarse a buena hora para coger la caja y echarla en el contendor, después de que tanto Luis como su madre dijesen unas palabras de despedida. A continuación decidirían el día en que iban a celebrar la victoria de Luis sobre los fantasmas y quienes iban a asistir a la fiesta y cómo se iría a desarrollar. Finalmente yo haría entrega de un diploma a Luis donde se vería reflejado: “El presente diploma es entregado a D. Luis…… por su valentía enfrentándose a los fantasmas de los miedos, habiendo terminado con ellos. A partir de ahora, Luis está capacitado para ayudar a otros niños que tengan miedos, ya que él sabe como vencerlos”, acompañado de su firma y la mía.

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el fantasma del miedo

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