Los celos infantiles

Los celos infantiles

A continuación una aproximación al tema de los celos infantiles, también extraído de varios autores, en especial de A Faber y E. Mazlish, cuyo libro “Hermanos, no rivales” recomendamos.

 

LOS CELOS INFANTILES

INTRODUCCIÓN

Los celos infantiles (del griego tzélos: envidia) suelen considerarse normales y suelen evolucionar favorablemente en un plazo más o menos largo de tiempo. Cuando los celos ante los hermanos u otras personas se hacen permanentes, pueden convertirse en patológicos y requieren un tratamiento especial.

Es un estado emocional característico de la infancia y de alta frecuencia. No necesariamente va acompañado de conductas agresivas manifiestas. Los celos no resueltos están en la base de numerosas rivalidades fraternas y de problemas de relación interpersonal.

II ¿QUÉ SON?

Son un estado afectivo que se caracteriza por miedo a perder o ver reducido el cariño y la atención de alguien querido. Es decir, es el sentimiento producido por el miedo a que la persona amada prefiera a otra.

La persona que siente celos (injustificados) percibe la realidad algo distorsionada:

  • considera que es menos querida que antes
  • parece tener un radar que le trae a la memoria lo que le produce angustia
  • autoestima suele ser baja
  • vive con ansiedad
  • puede llegar a experimentar rechazo a aquello que le produce satisfacción
  • le cuesta centrarse en actividades que exigen concentración
  • se aísla en su mundo.

 

III. CAUSAS DE LOS CELOS

  • El desplazamiento que se genera con la llegada del segundo hijo.

El primer hijo, al estar acostumbrado a ser el único y recibir el afecto y atención de padres y familiares, se puede sentir desplazado cuando aparece un hermano con el que debe compartir esas atenciones y afecto.

  • Los privilegios que se otorgan a los hijos según el lugar que ocupan en la familia.

A veces se le conceden al hermano mayor por su edad, y en otras ocasiones se propician más al menor. En ocasiones, el hermano menor se siente menos privilegiado por no tener las concesiones que los padres hacen al mayor. Los hermanos que ocupan lugares intermedios en el orden de edad, suelen sentirse en segundo plano y buscan con más insistencia amistades fuera del núcleo familiar.

  • La preferencia de los padres hacia un nuevo hijo de sexo diferente.

Suele ocurrir en algunas familias que con la llegada de un hijo de sexo diferente, los padres tienden a manifestar una gran satisfacción y al colmar los deseos de éstos, el hermano se encuentra desplazado y sufre por ello.

  • Las características distintivas de los hermanos.

Si hay dificultades físicas, intelectuales, de personalidad en uno de los hermanos, los demás pueden sentirse menos atendidos y aparecer conductas celosas. Y al contrario, si en el hogar hay un hermano muy dotado (en capacidades y habilidades, simpatía,…), los familiares, vecinos y amigos lo supervaloran, sintiéndose relegados los demás hermanos.

  • La excesiva dependencia afectiva del hijo o de la hija con uno de los cónyuges
  • El nivel de sensibilidad de los hijos.

 

IV. MANIFESTACIONES MÁS FRECUENTES

  • Signos de infelicidad y/o frustración: lloro frecuente y sin motivo aparente,
  • momentos de tristeza, preguntas alusivas a sí se le quiere o no.
  • Negativismo: responder con un NO, a propuestas que antes aceptaba, a veces sin escuchar lo que se le expone y/o pide.
  • Cambios en el desarrollo del lenguaje: habla infantil imitando el lenguaje del pequeño, repetición de palabras y frases, tartamudeo.
  • Escaso apetito: come menos que antes y se niega a probar alimentos que antes pedía.
  • Sueño irregular: en general pide ir a la cama de los padres, o solicita compañía en la suya, llama frecuentemente a un adulto.
  • Cambio de estado de ánimo sin causa aparente: pasa de quietud a intranquilidad, de alegría a tristeza, de actividad a inactividad.
  • En casos extremos pueden aparecer manifestaciones de tipo orgánico: vómitos, anorexia, mareos, terrores nocturnos, insomnio etc.
  • En ocasiones adoptan conductas desafiantes hacia los padres/madres, familiares y profesores, menosprecian a compañeros, se aíslan socialmente, muestran pruebas de afecto exageradas…

 

¿QUÉ HACER?

 

AYUDA NO AYUDA
Mantener en lo posible un ambiente tranquilo, sin tensiones Los gritos y las descalificaciones
Fomentar la cooperación entre los hermanos. ( en las tareas de la casa, recados, en situaciones de juego ..)

 

Que el hijo mayor deba asumir en todo momento la responsabilidad del cuidado del hermano menor
Observar y reflexionar sobre las conductas celosas de nuestros hijos y reaccionar sin darles excesiva importancia Un trato irónico, o risa y burla ante conductas inadecuadas

Dramatizar la situación…

Tratar con afecto y atención frecuentes a tus hijos para que perciban que son

queridos

Las atenciones y dedicación excesivas
Límites bien establecidos. Conseguir que se acepten las normas de casa de forma democrática. Intromisiones en los conflictos de los hijos y tomar partido en ellos (siempre que no haya agresión)
Respetar y reforzar lo que les hace únicos, así como sus propios logros y capacidades Comparaciones entre los diferentes hijos. Ni negativas ni positivas. (pensar que sentimiento produce cuando te dicen: “mira tal lo bien que … y tu…”)
Dar y tratar a cada uno en función de sus necesidades Esforzarse por dar lo mismo a los dos.
Ante agresión, atender al agredido pero no enfocarse en la agresión
Estimular a los hijos para que expresen lo que sienten con libertad. Admitir los sentimientos negativos del que tiene los celos. Ayudarles a canalizar los sentimientos negativos, hostiles por medio de la imaginación de forma simbólica y creativa en vez de rechazarlos

 

  1. Expresar sentimiento, 2. reflejar el deseo y 3. ofrecer alternativa simbólica

 

VI. ¿CÓMO PREVENIR?

  • Un clima familiar donde predomina el amor y la confianza, para un mejor entendimiento entre todos y las necesidades afectivas satisfechas en cada uno.
  • Estimular la expresión sincera de sentimientos y emociones, así se liberan miedos, tristezas…
  • Educar a los hijos en el control de sus emociones: aprender a soportar pequeñas frustraciones, alegrarse del éxito de los demás, responder con tranquilidad ante situaciones adversas, enseñarle a aceptar sus incapacidades y dificultades con optimismo
  • Habituarles a compartir las responsabilidades diarias. Actividades en las que colaboren todos.
  • Promover juegos donde tomen parte todos
  • Favorecer las tertulias y sobremesas donde se comentan anécdotas, historias familiares y donde se da la oportunidad de participar a todos los hijos.
  • Enseñar a pedir las cosas por favor, a dar las gracias, y a pedir perdón.
  • Una autoridad en la familia que por una parte proteja, oriente, ayude y estimule, y por otra parte que exija límites claros y adecuados.

 

 

VII. ULTIMOS CONSEJOS

 

  • Ante la llegada de un nuevo hermano u hermana:
    • Hacer partícipe a los hijos de las tareas que conlleva la llegada de su hermano: Preparar la cuna y habitación, adquirir la ropa… Valorar a los hijos tras la realización de estas tareas; más por la actitud que manifiestan que por el resultado final.
    • Resaltar la importancia de tener hermanos y de la felicidad que esto comporta en el juego, en las labores diarias, en la alegría de la casa y de las reuniones familiares…
    • Advertir a los familiares que en las visitas que nos realicen eviten expresiones del tipo: “ahora si que vas a tener que compartir“, o “ya sabes, lo tendrás que cuidar porque el niño será muy pequeño y tu ya eres mayor” etc… en vez de eso: “te vas a divertir mucho“, “con un hermano vas a poder jugar cuando se haga un poco más grande” ..
    • Debemos evitar la coincidencia de llevar al mayor a una escuela infantil cuando nace otro/a hermano/a. Es preferible adelantar o retrasar esta entrada para que no asocie: nace mi hermano = salgo de casa.

 

  • Tras el nacimiento de un nuevo hermano:
    • Evitar frases que recriminen sus acciones: “No lo toques”, “Aléjate que no me fío de ti”, “Que se te va a caer”..
    • Estimular con expresiones positivas todo acercamiento: “Qué bien lo cuidas” “Eres muy responsable”, “Ven que lo vas a bañar muy bien”.
    • Involucrar a los hermanos en las tareas de cuidado, higiene, alimentación etc.
    • Buscar espacios para atender de forma preferente a los hermanos en el momento del nacimiento del nuevo bebé y en el período posterior. Las personas adultas solemos dirigirnos rápida y casi exclusivamente al recién nacido, relegando la atención a los demás hermanos