La Terapia de Pareja: ¿Cómo funciona?

La Terapia de Pareja: ¿Cómo funciona?

Los problemas en la pareja son, hoy por hoy, uno de los principales motivos que llevan a las personas a las consultas de psicología. Las cifras hablan por sí solas; según las estadísticas, tres de cada cuatro nuevos matrimonios, terminan rompiéndose, bien sea en separación, divorcio o anulación.

Los conflictos en la pareja, no solamente afectan a la calidad de la relación y a la convivencia, sino también al equilibrio emocional y afectivo de todos los miembros cercanos a la familia. Además de afectar a todas las áreas de la vida: laboral, relaciones, educación de los hijos, tiempo libre, etc. Por todo esto, no es de extrañar que se demande ayuda profesional, directa o indirectamente, relacionada con esta problemática.

Las razones por las cuales se busca ayuda, pueden ser muy variadas: mejorar la comunicación, superar problemas sexuales, dificultades con la educación de los hijos, infidelidad, celos… La motivación que lleva a una pareja a terapia, puede deberse a distintas razones, y suelen darse varias juntas.

¿Qué se puede conseguir con la terapia de pareja?

Un cambio de perspectiva en la relación. Durante el proceso terapéutico, se consigue ver la relación de manera más objetiva, incluyendo la perspectiva del otro. Esta es la manera de detener el  “juego de culpabilidad” en el que ambos miembros están enredados, un juego desagradable que sólo va a traernos sentimientos de malestar,  irritación, y mucha tensión.

Mejorar la comunicación. Hay muchas parejas que no son capaces de hablar de sus problemas ni de pensar en soluciones prácticas. En la terapia se consigue un clima adecuado para el diálogo constructivo, donde poder expresar las propias emociones y sentimientos sin acusar al otro, sin culpabilizar y en pleno respeto. Esto será un aprendizaje para ambos a lo largo de todo el proceso, donde aprenderán sobre todo a escuchar al otro y a ponerse en su lugar. La consecuencia de esto es que la pareja consigue un mayor acercamiento emocional.

Potenciar las fortalezas de la relación. Todas las parejas tienen muchas cosas en común, pero cuando las desavenencias son continuas, el foco está en las diferencias. El terapeuta va a actuar como un mediador, y ayudará a reencontrar intereses comunes y maximizar cada fortaleza de la relación. También se fomentarán comportamientos positivos que buscan agradar al otro miembro, como los detalles o las muestras de afecto.

¿Qué ocurre si el otro miembro no quiere acudir a terapia?

La situación ideal de terapia es que participen los dos miembros de la pareja. Sin embargo, se puede dar el caso de que solamente uno de los dos miembros esté dispuesto a acudir a las sesiones. En estos casos, el terapeuta también puede trabajar  con la persona que acude a terapia, y llegar a conseguir cambios que repercutirán de forma indirecta en la otra persona y en la relación.

Por ejemplo, si uno de los problemas que se quieren tratar son las discusiones frecuentes y los gritos, trabajaremos con la persona que acude a la terapia una serie de estrategias y recursos que le permitirán comunicarse de forma más positiva y sin gritar. Así, indirectamente, conseguiremos  aumentar las probabilidades de que su pareja se adapte a este cambio, reduciendo su propio tono, con lo cual mejorará la comunicación de ambos.

No obstante, es preciso señalar que durante la terapia siempre intentamos conseguir la motivación de ambos miembros, evitando  centrarnos únicamente en los conflictos de una de las partes. El objetivo de la terapia de pareja es aportar herramientas que les ayuden a los dos a afrontar sus problemas de forma constructiva y positiva, desarrollando una relación más saludable y respetuosa.

¿Cuáles son las probabilidades de éxito?

En cifras estadísticas, y de manera general, se estima que alrededor de un 70% de las parejas que acuden a terapia consiguen solucionar sus desavenencias.

¿Y el 30% restante? Este fracaso casi siempre proviene de  parejas que acuden a terapia demasiado tarde,  cuando la relación ya está muy deteriorada y la ruptura es inminente. En estos casos, en los que se acude a terapia como si fuera el “último cartucho” que queda por quemar, es difícil obtener buenos resultados, ya que estas personas traen tras de sí un bagaje de sentimientos negativos, malas experiencias y situaciones complicadas, con tal desgaste en la pareja que hace casi imposible su restauración.

Por eso la recomendación es que se solicite terapia ante las primeras dificultades para resolver los conflictos, pues esto va a aumentar considerablemente la probabilidad de éxito terapéutico y a disminuir las probabilidades de llegar a la ruptura.