La ranita que no sabía que estaba cocinándose…

Hace ya algún tiempo que llegó a mi correo electrónico una de estas historias virales que corren como la espuma por la red. La verdad es que en su día no me impresionó demasiado, pero hoy, volviéndola a releer, le encuentro más sentido que nunca. Juzgad vosotros y dejad vuestros comentarios.

2013-04-05_la_ranita

“Imagínate una cacerola llena de agua fría en la cual nada tranquilamente una pequeña ranita. Un pequeño fuego se enciende bajo la cacerola, y el agua se calienta lentamente.
El agua despacio, despacio, se va poniendo tibia, y la ranita encuentra esto más bien agradable, y continúa nadando. La temperatura del agua sigue subiendo…
Ahora el agua está caliente, más de lo que la ranita pueda disfrutar; se siente un poco cansada pero no obstante esto no le asusta.
Ahora el agua está verdaderamente caliente y la ranita comienza a encontrar esto desagradable, pero esta tan debilitada, que lo soporta sin hacer nada.
La temperatura continúa subiendo, hasta que la ranita termina simplemente… cocinándose y muriendo.”

Si la misma ranita hubiera sido metida directamente en el agua a 100 grados, con un golpe de sus patas inmediatamente habría saltado fuera de la cacerola. Esto ilustra muy bien el hecho de que, cuando un cambio viene de un modo suficientemente lento y gradual, escapa a la conciencia y no provoca en la mayor parte de los casos ninguna reacción, ninguna oposición, ninguna revuelta…

Si miramos lo que sucede en nuestra sociedad desde hace algunas décadas, podemos ver que estamos sufriendo una lenta deriva a la cual nos estamos habituando. Una cantidad de cosas que nos habrían hecho horrorizar 20, 30 o 40 años atrás, han sido poco a poco banalizadas y hoy apenas preocupan, o dejan directa y completamente indiferente a la mayor parte de las personas.

En nombre del progreso se efectúan continuos ataques a las libertades individuales, a la dignidad, a la integridad de la naturaleza, a la belleza y a la felicidad de vivir; lenta, pero inexorablemente, con la constante complicidad de las víctimas, inconscientes, o quizás incapaces de defenderse.

Las negras previsiones para nuestro futuro en vez de suscitar reacciones no hacen más que preparar psicológicamente a la gente para aceptar las condiciones de vida decadentes y también dramáticas. El martilleo continuo de informaciones por parte de los medios satura los cerebros, que no están ya en condiciones de distinguir las cosas.

Cuando reflexioné sobre esto por primera vez, era pensando en el mañana… ¡¡Ahora es para HOY!!

¡Conciencia o cocción, debemos elegir! Entonces, si no estamos como la ranita ya medio cocinad@s, demos un saludable golpe con las patas, antes de que sea demasiado tarde.

 

Comentarios (8)

Agradable lectura además muy ilustrativa adaptada para estos tiempos de cambio constante

    Desde luego, es muy gráfica. Ilustra muy bien el proceso de cambio que venimos sufriendo las últimas décadas.
    Muchas gracias por dejarnos tu comentario Francisco, un saludo!

Disfrute leyendo la metafora, y me parece demasiado real ajustada a estos momentos actuales.

    Hay un paralelismo evidente, sí… Un saludo María, gracias por comentar!

Pues después de leerlo te da por pensar, seguramente tiene razón , muy bueno el mensaje que quiere trasmitir y si , muy gráfico , creo que hasta un niño lo entendería . También estoy pensando que estamos en esa fase en la cual la ranita se sentía sin fuerzas para saltar, o quizás no?

    Yo estoy de acuerdo contigo Nuria. Creo que esa sería la fase. Después de largo tiempo adaptándonos a la temperatura del agua, empezamos a estar incómodos…, pero es posible que encontremos aún fuerzas suficientes para dar esa sacudida de patas. ¡Yo quiero darla!

Muy bueno para reflexionar y darnos un choque de conciencia…

    Así es Edith. El primer paso es “despertar conciencias”… Ahora toca actuar y… ¡saltar!

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