La irresistible tendencia al equilibrio

La irresistible tendencia al equilibrio

El equilibrio familiar

El concepto técnico es “homeostasis familiar” y se refiere a la tendencia al equilibrio que existe en cada sistema, ya sea personal, familiar, eclesial… regulado por una serie de pautas concretas. Esa tendencia se manifiesta con una marcada resistencia al cambio.

Cuando se detecta que una familia tiende a un equilibrio que no es sano, es necesario que ese equilibrio se rompa para que se pueda generar uno mas sano. Se puede detectar un equilibrio no sano cuando uno o mas de uno de los miembros de la familia tiene una conducta sintomática (rebeldía, adicción, trastorno alimenticio, somatizaciones…), a dicha persona se le llama el “chivo expiatorio” ya que se deriva del concepto hebreo que conlleva la idea del animal que era sacrificado por los pecados del pueblo, con su entrega, los demás eran eximidos de culpa. En la historia del pueblo judío encontramos que los pecados del pueblo eran perdonados cuando el sumo sacerdote sacrificaba un animal, y por cuyo derramamiento de sangre el pueblo adquiría el perdón. Todo ello aparecía como un simbolismo que apuntaba a algo mas importante que ocurriría muchos años después, que tiene que ver con la venida del Mesías, del que el mundo cristiano reconoció en la figura de Jesús de Nazaret, de quien se dijo “he aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn.1:19) y la Biblia relaciona esos sacrificios con el de Cristo, quien también se entregó para perdonar el pecado de toda la humanidad, de manera que el que cree en Él disfruta del perdón de Dios. Aplicado al caso que estamos considerando, es esa persona que aparece como enferma, la que se está sacrificando por la familia, con su trastorno parecería que todo está bien, que la familia funciona, hay equilibrio, pero no sano, ya que uno está pagando un precio con su salud mental que no debería. Todo esto transcurre sin tener consciencia de ello, es decir, el que se está sacrificando por los demás no lo hace conscientemente, lo hace y punto, y ni se lo ha propuesto ni es conocedor de lo que está haciendo hasta que se le hace consciente.

Otras veces encontramos personas atrapadas en lo que Carmen Renee, en su libro titulado: “Cuando ayudarte es hacerme daño”, llama: “la trampa del salvador”, que tiene que ver con esas personas que a lo largo de toda su vida, son los que se sacrifican constantemente por toda la familia, quedando en último lugar y no siendo capaces de poner límites, de manera que cuando lo hacen, los demás reaccionan mal, exigiendo que sigan en ese rol de entrega incondicional.

Me sorprendió mucho ver como cuando unos padres llevaron a su hijo para que se rehabilitase de las drogas, se observó que cada vez que el hijo conseguía estar abstinente, aparecían mas problemas en casa, sobre todo en la relación entre sus padres, y curiosamente, eran problemas que desaparecían cuando el pobre chico volvía a consumir. Así se pudo comprobar que el consumo de droga era bueno para el equilibrio de la familia, ese chico se estaba sacrificando por la familia con su drogadicción para que sus padres se llevasen bien o no emergiesen otro tipo de problemas.

Este patrón se ha visto con otros trastornos como la anorexia, y hasta con cierto tipo de esquizofrenias.

En estos casos se ve claramente que el síntoma cumple una función. Y necesitamos saber que función cumple para dar una solución.

Javi era “el niño agresivo”, su conducta era de constante desafío a los profesores, a los padres, a todo el que le diese alguna orden. Estaba etiquetado de agresivo, pero no se sabía porqué. Las típicas hipótesis que se barajaban eran que fuese algo heredado, que ya nació un niño malo, que estaba maleducado… Sin embargo fue una revelación entender que ese síntoma, llamémosle conducta agresiva, tenía algún tipo de función, era una queja. Muchas veces los niños reaccionan con negatividad, con violencia, con rebeldía o también en el otro lado, con aislamiento, tristeza, desmotivación… como una manera de protesta, de queja ante alguna situación como puede ser: un serio conflicto entre sus padres, la pérdida de un ser querido, los celos ante nuevo hermano, un abuso sexual, estar sufriendo acoso escolar, etc.

Ellos no son conocedores de que es una protesta, solo reaccionan así emocionalmente y ni ellos mismos saben porqué, de hecho se frustran por portarse mal y no son capaces de mejorar, de manera que cada vez se sienten peor y se agrava su comportamiento. De ahí que sea muy, muy importante, el entender qué nos quieren decir con esa conducta y entonces corregirla.

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Interesante articulo, nos da una perspectiva mas amplia de nuestros pacientes, y de como pueden manifestare rechazando algunas situaciones de la vida cotidiana. Estos articulos enriquecen nuestro conocmiento.

gracias por tu comentario. Me alegro que te haya llamado la atención

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