La Astenia Primaveral: ¿nos afecta realmente el cambio de estación?

La Astenia Primaveral: ¿nos afecta realmente el cambio de estación?

¿Qué es la Astenia Primaveral?

Es una sensación de fatiga, desgana y debilidad que nos invade con la llegada del buen tiempo. Los síntomas son variados: tristeza, dificultad para concentrarse, apatía, tono vital bajo, dolores de cabeza, dificultades con el sueño y el apetito, entre otros. Pero los especialistas no reconocen este cuadro clínico y aseguran que estos síntomas pueden deberse a otras enfermedades como por ejemplo, anemia, alergias o trastornos respiratorios; es decir, la astenia primaveral no está respaldada por ninguna evidencia científica.

Tampoco está comprobado que estos síntomas mejoren con suplementos de vitaminas o minerales. Sin embargo, con la llegada de la primavera (al igual que el otoño), vemos cómo cobran protagonismo en las estanterías de las farmacias y tiendas especializadas, los complementos vitamínicos, jalea real, ginseng y otros compuestos, aprovechando el pensamiento popular de que el cambio de estación trae consigo ese decaimiento anímico, que mejora con la ayuda de estos complementos estimulantes. Pero esto tampoco tiene ningún fundamento científico, es más, su uso indiscriminado y sin control médico puede ser perjudicial para la salud. El hecho de que algunas personas se sientan mejor consumiendo este tipo de compuestos, puede explicarse por el efecto placebo.

¿A qué se debe que ciertas personas padezcan estos síntomas?

Algunos estudios hipotetizan que se debe a una disminución de las endorfinas, la llamada hormona de la felicidad, aunque

dlugotrwale-oslabienie-organizmu-102149_L ninguno de ellos ha demostrado que exista esta correlación.

Una sobrecarga laboral o una dieta desequilibrada, también podrían estar detrás de esta «depre» primaveral. Pero lo más viable es que la fatiga se deba a que nuestro cuerpo debe adaptarse a las nuevas condiciones de luz y de temperatura, así como a cambios en la humedad y la presión atmosférica, propios de la nueva estación.

Contribuye también a esto el cambio horario, que acorta la noche en una hora, y nos obliga a desplazar horarios de comidas, de trabajo y de otras actividades. Quienes más notan el cambio de hora son los niños y los ancianos. Pero en cualquier caso, la fatiga que conlleva y el bajón anímico asociado sería algo temporal que no suele durar más de dos semanas. También hay personas que se adaptan más rápidamente que otras. La percepción sobre la propia salud depende de cada persona. Hay quien se siente francamente débil ante la somnolencia ocasionada por el cambio horario, pero hay quien se siente mucho más estimulado ante la luminosidad de las mañanas primaverales.

¿A todos nos produce los mismos síntomas?

Aunque existe evidencia de una evolución estacional en ciertos trastornos afectivos (lo cual no quiere decir que el cambio de estación sea el causante del trastorno), también existe evidencia de que la llegada del buen tiempo y todo lo que implica (más horas de sol, temperaturas más suaves, más actividades al aire libre, etc.) tienen como consecuencia, por lo general, una mejora en el estado de ánimo de las personas.

Nuestro reloj biológico está programado para funcionar según los estímulos que recibe del exterior. La luz es uno de los elementos más importantes, y el aumento de las horas en que disfrutamos de más luz natural influyen en nuestra salud. En los países con pocas horas de luz la incidencia de la depresión es mayor. Hay personas especialmente sensibles a las que la llegada del otoño y la reducción de las horas de luz les influye; es el llamado síndrome estacional, que afecta a un 15% de la población en mayor o menor intensidad.

Por todo esto, es más habitual que el aumento de las horas de luz con la llegada de la primavera, se traduzca en un mayor bienestar.

Pero, ¿qué podemos hacer si nos encontramos más decaídos en estas fechas? 

  • Es fundamental no sentirnos culpables, y darnos permiso para no estar al cien por cien del rendimiento habitual.
  • Es muy recomendable aprovechar las horas de luz, para realizar actividades al aire libre (podemos retomar esos paseos que tuvimos que suspender durante el invierno).
  • Actividades intelectuales suaves también pueden ser muy positivas y gratificantes (la lectura de ese libro que tenemos pendiente).
  • Una dieta sana y equilibrada, rica en verduras, frutas y cereales integrales, hace innecesarias las vitaminas y los complementos alimenticios, a no ser que se padezca alguna otra patología, como puede ser una anemia. Es aconsejable empezar el día con un buen desayuno y acabarlo con una cena ligera.
  • Hacer ejercicio moderado es fundamental: nos hace estar más activos, de mejor humor y nuestro sueño mejorará.
  • Mantener unos hábitos de vida saludables contribuye a “resituarse”. Aunque el buen tiempo anime a alargar las horas, se aconseja llevar un horario regular de sueño y de comidas.

Siguiendo estas sencillas recomendaciones, estos días pueden resultar… ¡MÁS SOLEADOS!

 

 

 

Comentarios (4)

Pues a mi si que me afecta el cambio del invierno a la primavera, en las demás estaciones no notó el cambio. Interesante todo lo que he leído .

    La realidad es que a muchas personas les afecta, por diversos factores como los que se mencionan en el artículo (aunque no deberían durar estos síntomas más de 2 ó 3 semanas). Intenta poner en marcha alguna de las recomendaciones finales, Nuria; seguro que te ayudarán a mejorar ese estado de ánimo decaído.
    ¡Gracias por comentar, un saludo!

Estoy sorprendido de encontrar posts donde ver informacion tan util como esta. Gracias por poner este post.

Saludos

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    Muchas gracias Luis, me alegra que te sea útil. Un saludo!

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