El poder de la amabilidad para mejorar las relaciones.

El poder de la amabilidad para mejorar las relaciones.

¿Te gustaría contar con un talismán que te permitiera ganar el afecto y el respeto de los demás, solucionar problemas y arrancar sonrisas? Pues ya lo tienes: consiste en ser amable con los demás.

La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje”.


AUTOESTIMA Y BIENESTAR.

Ceder el asiento en el autobús, dar gracias al dependiente de la tienda, sonreír a esa persona que nos acaban de presentar…, son pequeños gestos en apariencia sin importancia pero que pueden hacer mucho, no sólo para mejorar nuestra relación con los demás, sino también para sentirnos más a gusto en nuestra piel. Se trata de un valor que aumenta la autoestima y nos proporciona una satisfacción que difícilmente obtendríamos de otra manera.

EL VALOR DE UNA SONRISA.

El diccionario define la amabilidad como “un comportamiento caritativo, solidario o afectuoso con otras personas”. Hay una serie de estrategias que nos ayudarán a conseguir este comportamiento y mejorar la idea que los demás tienen de nosotros. ¡A tomar nota!

Sonríe. No hay gesto más sencillo y, al mismo tiempo, más agradable. “La sonrisa enriquece a los que la reciben, sin empobrecer a los que la dan” (Frank Irving).

Saluda ¡siempre! Es mucho más que una muestra de cortesía. Saludar de una forma sincera y agradable tiende un puente de cercanía y afecto con las personas que tenemos alrededor.

Interésate por los demás. No se trata de pronunciar un simple “¿Qué tal?”, sino de demostrar un sincero interés por nuestro interlocutor.

Escucha con atención. “Atiende siempre al que te hable; en el trato social nada hay tan productivo como la limosna de la atención” (Balzac). Evita que tus conversaciones se conviertan en monólogos. A todos nos gusta que se tengan en cuenta nuestras palabras.

Elogia a tus interlocutores. “Me gusta tu jersey”, “me encanta verte siempre tan alegre”… Un halago, breve y sincero, allanará el camino en cualquier conversación.

Ofrece tu ayuda. Pocas cosas se agradecen tanto como una presencia amiga en un momento difícil. Ofrecer nuestra ayuda no nos cuesta mucho y el beneficio que proporcionaremos será enorme.

 

Yo creo firmemente en el poder de la amabilidad para ablandar corazones. Todos deberíamos afrontar nuestros problemas con un espíritu de gentileza y amabilidad hacia los otros. Seguro que todo sería muy diferente, y podríamos solucionar todas nuestras diferencias desde una auténtica cultura de paz. Voy a finalizar con una pequeña historia que leí hace tiempo, porque creo que ilustra muy bien todo esto. Espero que os guste:

“Una calurosa tarde de verano hubo una fuga en las tuberías que estaban sepultadas bajo la calle en la que vivía mi abuelo, muy cerca de su casa; algunos trabajadores municipales habían ido a arreglarlo. Hacía mucho calor afuera, el sol calentaba implacablemente, y el trabajo que había que realizar era duro, con pico y pala, el cual hacía que el sudor corriera por los rostros y las espaldas de los hombres que cavaban en la calle. Los trabajadores no cuidaban su lenguaje, o a lo mejor nadie les había educado para hacerlo; sea como fuere, estaban diciendo un montón de palabras malsonantes y usando un lenguaje terrible. En poco tiempo, sus palabras llegaron a ser ofensivas para los muchos vecinos cuyas ventanas estaban abiertas a fin de dejar entrar cualquier brisa que pudiera ayudarlos a refrescarse.

Entonces yo salí y pedí a los hombres que dejaran de usar ese lenguaje obsceno, diciéndoles que mi abuelo vivía allí, que estaba enfermo y muy molesto por todo lo que estaba escuchando. ¿Sería posible mostrar un poco de respeto y guardar silencio? Los hombres recitaron una letanía aún mayor de malas palabras. En silencio, mi abuelo preparó limonada, colocó vasos y una jarra sobre una bandeja y la llevó a los hombres, y les dijo: ‘Amigos, se ven sumamente cansados y acalorados. ¿Por qué no vienen y se sientan a la sombra de los árboles y toman algo refrescante?’. A partir de ese momento, el enojo de los hombres desapareció y respondieron a la amabilidad mostrada con docilidad y agradecimiento. Después del agradable momento de descanso, regresaron a realizar su trabajo, el cual terminaron con esmero y en silencio”.

Comentarios (11)

¡Buen ejemplo el de este abuelo! <3

    ¡Ya lo creo!

Excelente como todo lo que nos compartes. Gracias. Eres una luz en mi camino.

    Muchísimas gracias por tus palabras Marigely… Es un honor poder compartir con personas como tú. Un abrazo, amiga!

¡¡Hermoso y brillante post, muy completo y beneficioso!! ¡¡Decir Gracias puede ser el mensaje más curativo!! ¡¡Abrazo!!

    Gracias por dejarnos tu mensaje Leonardo. ¡Otro abrazo de vuelta!

Excelente. Gracias ….

    Gracias a ti por leernos y comentar, un abrazo!

Esa historia viene en el libro de george albert smith pag 235 enseñanzas de los presidentes

Iglesia de Jesucristo de los santos de los últimos días

Excelente… Y cuesta tan poco. Gracias

    Gracias a ti por comentar, un abrazo María José!

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