«Doble mirada para abordar el fracaso»

«Doble mirada para abordar el fracaso»

Uno de los temas que más angustia nos provoca es el del fracaso. Una relación que se rompe, un examen suspendido, una entrevista de trabajo en la que no nos han concedido el empleo, etc. El no conseguir las metas por las que estamos luchando o el que simplemente algo no haya salido como esperamos es algo con lo que todos estamos lidiando continuamente, sin embargo, el modo en el que estemos dispuestos a abordarlo será lo que marcará la diferencia entre unas personas u otras.

Un principio fundamental para abordar el “fracaso” es empezar a cambiar la concepción negativa que tenemos de él. Para ello hay que empezar a asumir que la vida es un proceso en el cual nos estamos desarrollando como personas durante toda nuestra existencia. Cuando tenemos este enfoque de la vida, tanto los obstáculos con los que nos encontramos como los fracasos no son más que parte de ese camino que tenemos que recorrer y del que debemos de estar dispuestos a aprender continuamente.

Además de este principio general (que yo diría que es el más importante) hay otras estrategias que puedes poner en práctica para afrontar esos momentos en los que consideras que algo no ha salido bien o no has dado la talla. Te cuento una de ellos que consta de una breve explicación y un consejo doble:

EXPLICACIÓN: Ten en cuenta que el sentimiento de fracaso suele ir ligado a creencia internas irracionales del tipo: “no puedo”, “no valgo”, “no me quieren”, “no lo merezco”, “el mundo es cruel”, “la gente es egoísta”, etc. Cuando sufres algún tipo de decepción estas creencias se activan a un nivel bastante alto y actúan sesgando tu percepción de la realidad (tanto de ti, como de los demás o las circunstancias); y lo suele hacer como si tuvieras un crítico interior que se ha propuesto “machacarte”.

CONSEJO: Teniendo lo anterior en cuenta, antes de tomar alguna decisión ante una situación que denominarías de fracaso, para y reflexiona. Hazlo a dos niveles:

  1. Profundiza en tu realidad interior con preguntas como: ¿qué me está diciendo mi crítico interior?, ¿qué creencias sobre mí, sobre los demás o sobre el mundo se están activando en mí?, ¿es lógico que por algo que no haya conseguido me juzgue tan duramente?, ¿qué nivel de racionalidad hay en todo lo que me estoy diciendo a mí mismo en este momento?
  2. Luego, haz un viaje al extremo contrario: sal de ti, disociándote de ti mismo y de la situación. ¿Cómo? Pues imagina que eres una persona que te conoce bien, que te aprecia y no te va a juzgar (quizá puedes pensar en alguien real que ya conoces, posiblemente mejorándolo un poquito en cuanto a estas virtudes), ponte en su lugar y mírate a ti desde fuera (o sea, mírate como crees que él te miraría). Entonces contesta a preguntas del tipo: ¿Por qué le ha ocurrido esto a (pon tu nombre)?, ¿qué podría aprender de ello?, ¿es por eso menos válido, capaz, querido, etc.? Si lo intentara de nuevo cambiando algunas cosas lo podría conseguir?, ¿qué cosas debería cambiar? ¿Lo quiero yo menos por haberse equivocado?, etc.

Estas preguntas, que parecen sencillas, pueden no serlo tanto, pues lo que hacen es ayudarte a sumergirte en el interior de tu mente, de tus inquietudes más profundas. Te animo a que lo pruebes, al cambio que puedes experimentará te sorprenderá. De hecho, si quieres profundizar un poco más en el tema de cómo puedes abordar o detener los pensamientos automáticos negativos pincha en este enlace, creo que te interesará.

Mucha suerte!

Un saludo.

Jonathan Secanella

www.escueladelasemociones.org

www.desarrollatupotencial.org