Cuida tu mente, para cuidar tu cuerpo.

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El cuerpo grita, lo que la boca calla…

En un manual de psicología, podemos encontrar que el término somatizar significa: “proceso por el cual se transforman o convierten problemas psicológicos o emocionales en síntomas físicos (somáticos)”. Se entiende por somatizar la transformación inconsciente de una afección psíquica en orgánica (lo que es lo mismo, pero dicho con otras palabras). Y en este proceso juega un papel muy importante nuestra actitud frente a nuestra manera de vivir: la actitud ante la vida, ante los demás y ante mí mismo. Mientras esta actitud genere conflictos en nuestra mente, y nosotros nos dediquemos a minimizarlos, esquivarlos, disimularlos, o ignorarlos…, ellos buscarán todas las formas posibles de “salir a flote”, de manifestarse del modo que puedan. Y el cuerpo es el camino más fácil; el cuerpo y sus puntos débiles son la mejor forma de “hablar” que encuentra un conflicto emocional, la mejor voz para expresarse: el cuerpo y sus puntos más frágiles, donde las defensas ya no funcionan, y el conflicto emerge casi sin barreras ni obstáculos… Y la persona por fin sufre, que es lo que el conflicto internamente busca y necesita: que la persona entienda que tiene dentro algo doloroso por procesar, algo pendiente y sin atender, similar a un nudo que no se pudo ni supo desatar.

Somatizar1Todo un nudo de conflictos, de problemas, de crisis camufladas, ignoradas y enmascaradas, encuentra por fin un lugar donde desatarse y manifestarse con fuerza. La persona no sufre intentando resolver el problema, pero sufre de otra manera; es como un sufrimiento demorado, que tiene que llegar, que tiene que encontrar su vía de expresión, de liberación… No dolerá por el conflicto emocional, ¡pero dolerá! Se usarán órganos físicos, pero lo que en realidad estaba haciendo fuerza para salir era el dolor… y lo logra.

Por eso los profesionales de la salud mental insistimos tanto: intenta por todos los medios posibles afrontar el problema que tengas, no lo esquives más, ni intentes eludirlo, porque si no le das salida ni resolución, él tomará otras vías para salir y manifestarse, y exteriorizar así un mundo que era interno, que no pertenecía a ninguna parte física del cuerpo, sólo a tu mente, a tu ser interior, donde se debió de haber trabajado, tratado, solucionado.

Hemos de darle al dolor interno un espacio para ser resuelto; que no use al cuerpo, que no nos debilite ni destruya nuestra salud física, que tanto necesitamos para enfrentarlo todo en la vida.

somatizar2Somatizar es un acto inconsciente, un mecanismo “lógico” que no planeamos. Es un esfuerzo inútil pretender que todas las personas que somatizan se den cuenta que lo están haciendo, porque esa capacidad está fuera de su alcance; pero sí podemos encender una señal de alarma si los médicos insisten en que la enfermedad, que se repite significativamente, tiene orígenes confusos, que parece generarse más bien por causas nerviosas o emocionales, que lo mejor sería consultar con un psicólogo o terapeuta para descartar razones psicológicas y/o afectivas. No posterguemos esa sugerencia, e intentemos frenar a tiempo el problema en su lugar de origen, el emocional, del que nunca debía de haber salido, para que no se extienda e invada alguna zona del cuerpo, porque las repercusiones pueden ser muy serias.

Hemos de estar alertas a esas señales de alarma que nos avisan de que lo que parecían síntomas físicos, pueden estar ocultando en realidad un conflicto interno que no ha sido tratado. Si una parte de ti lo intuye, no lo ignores más, y disponte a encararlo, por tu bien, por tu cuerpo, y por el dolor que necesita salir antes de que siga dañando partes del cuerpo que no tienen por qué estar padeciendo.

Cuidar tu mente, es la mejor forma de cuidar tu cuerpo.