¡Cuéntame un cuento!

¡Cuéntame un cuento!

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a imagen de una madre o un padre leyendo un cuento a su hijo, en la cabecera de la cama, es entrañable y se repite generación tras generación. No obstante, con el auge de la televisión, y el ritmo acelerado de la vida cotidiana familiar, el momento de contar cuentos empieza a ser menos frecuente. Sin embargo, se han realizado estudios muy interesantes que insisten en subrayar la importancia de leer cuentos a los niños, por el beneficio que de tal costumbre se deriva en su desarrollo del lenguaje y el pensamiento creativo.

No debemos perder la sana y tradicional costumbre de contar cuentos. A continuación destaco muy brevemente lo que aseguran los especialistas sobre los principales aportes de tal actividad en la formación del niño, así como algunos consejos para sacarle todo el partido posible.

¿Qué aportan los cuentos al desarrollo de tu hij@? 

  • Aprende a imaginar: Cuando el pequeño ve la televisión, las imágenes le llegan hechas, pero cuando escucha un cuento, necesita imaginar a partir de las palabras que oye. Esa actividad le ayudará posteriormente en el colegio cuando empiece a oír explicaciones orales sobre diferentes contenidos.
  • Recibe información sobre valores y comportamientos: Es una forma de conversar con tu hijo y de hablarle a través de las historias que le cuentas sobre temas que le ayudarán a entender su entorno y a comprenderse mejor a sí mismo y a los que le rodean. Al ser una actividad lenta y relajada, hay tiempo de volver sobre un mismo hecho, y observar la actitud y la reacción del pequeño ante situaciones emocionales que quedan reflejadas en el cuento.
  • Combate sus propios temores: En muchos de los cuentos, tu hijo se sentirá identificado con las emociones de los protagonistas, y el conocer el desenlace y lo que le va ocurriendo a lo largo de la historia supone tener argumentos para afrontar sus propios miedos, con una sensación de mayor control.
  • Fomenta la intimidad y la complicidad entre tu hijo y tú: Además de compartir emociones derivadas de la historia relatada, el niño se percata del tiempo que le dedicas y se siente atendido y mimado.
  • Le ayuda a crear su propio hábito de lectura: No hay nada más efectivo que el ejemplo, y cuando un niño ha visto a sus padres leer, y ha compartido tiempo de lectura con ellos, crecerá asociando factores positivos a los libros.

¿Cómo contarle cuentos de un modo eficaz?

  • Procura hacer un rito de tal momento. Algo que el niño y tú esperen con agrado. Sobre todo en niños muy pequeños, es importante repetir varias veces las diferentes escenas del cuento procurando utilizar las mismas palabras.
  • Interpreta lo mejor que puedas a los personajes que hablan en el cuento.
  • No te limites a una lectura impersonal. Te está escuchando un niño y su imaginación está receptiva a todos los matices de voz. Deja que se impregne de las emociones que brotan de la historia para que la viva con más intensidad.
  • Mientras lees pon atención a las reacciones del niño, a sus movimientos, y haz pausas todas las veces que sea necesario para escuchar sus preguntas o para comprobar si está entendiendo el relato.
  • Déjale participar lo más posible, tanto a la hora de elegir el cuento a leer (te puede dar muchas pistas esa elección, sobre sus intereses o preocupaciones), como a la hora de las interrupciones. Cuando el niño esté cansado no le fuerces a continuar. Es muy importante que sea una actividad gratificante para él, nunca una obligación.
  • De vez en cuando, cambia la acción de leer cuentos por la de oír cuentos juntos, por ejemplo, en un CD. Será una pequeña aventura también para ti, pues tendrás que ponerte a la altura del niño que escucha y eso creará una corriente afectiva y de gran complicidad entre los dos.
  • En otro momento del día, pídele que dibuje alguno de los personajes o escenas del cuento que hayan leído el día anterior. Así podrás comprender mejor a tu hijo, pues en su dibujo quedarán expresados los miedos, las expectativas y los intereses que le mueven.