¿Cómo crecer?

¿Cómo crecer?

¿Por qué a veces nos empeñamos en ser lo que no somos? Es bueno admirar cualidades y habilidades en otras personas; no hay nada de malo en tener a esas personas de modelo o de referencia… Pero el problema viene cuando nos empeñamos en imitar esos modelos, aún cuando sabemos que carecemos de esa cualidad admirada. Puede que haya algo que nosotros podamos hacer para adquirirla, pero puede que no. No todos tenemos los mismos dones, los mismos talentos. ¿Acaso se entristece el pie por no poder ser mano? ¿O el ojo por no poder oír…? Ojo, oído, pie y mano, son valiosos y necesarios, y el cuerpo al completo no podría funcionar de manera óptima si alguno de ellos fallara, o intentara ser lo que no es…

Hemos de aceptarnos y amarnos, porque somos valiosos TAL COMO SOMOS. Cuando ponemos nuestro empeño en ser como no somos, perdemos de vista nuestra valía personal, nuestras propias cualidades, únicas, inigualables… Además de producir un desgaste enorme en nuestra persona e impedir nuestro crecimiento y realización.

No caigamos en esa trampa, que nos paraliza y nos bloquea, que impide nuestra evolución y que destruye nuestra autoestima y nuestro buen ánimo. Hoy os quiero compartir este cuento de Jorge Bucay, junto con una preciosa canción de Marcos Vidal que espero sirva para reflexionar unos momentos sobre todo esto.

¿CÓMO CRECER? (Cuento corto de Jorge Bucay).

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.

El Roble le dijo que se moría porque no podía ser tan alto como el Pino. Volviéndose al Pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la Vid. Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa. La Rosa lloraba porque no podía ser alta y sólida como el Roble. Entonces, el rey encontró una planta, una Fresia, floreciendo y más fresca que nunca.

El rey preguntó: “¿Cómo es que creces saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?” “No lo sé. Quizás sea porque siempre supuse que cuando me plantaste, querías fresias. Si hubieras querido un Roble o una Rosa, los habrías plantado. En aquel momento me dije: “Intentaré ser Fresia de la mejor manera que pueda”.

Ahora es tu turno. Estás aquí para contribuir con tu presencia. Simplemente mírate a ti mismo. No hay posibilidad de que seas otra persona; puedes disfrutarlo y florecer, o puedes marchitarte en tu propia condena…