Berrinches y rabietas

Berrinches y rabietas

El siguiente artículo, es una compilación de varios autores y se plantea de una forma resumida y esquemática, algunas causas así como pautas para el manejo de las rabietas y berrinches en los primeros años de la infancia.

 

Cómo manejar los berrinches y las rabietas

  1. ¿qué significan?
  2. ¿cómo reaccionamos ante ellas?
  3. Normas básicas de intervención
  4. Situaciones especiales
  5. Prevención

 

  1. ¿qué significan? Todo tiene un por qué.
  • Las primeras hipótesis a descartar: flatulencias?, dentición?, hambre?, sed?, calor o frío?, cansancio?, dolor? soledad?, quiere abrazo?, alérgico a algo?, capricho?, es como su padre/madre ¡siempre haciendo ruido!?…
  • La crisis de los 2 años: un tiempo de autoafirmación

Aunque resulte paradójico, debemos entender la rebeldía, la desobediencia, el negativismo, las rabietas y los berrinches como signos positivos y expresivos de una personalidad en formación. esta etapa del desarrollo se evidencia alrededor de los 2 años.

las rabietas son producto de algún tipo de malestar que sufre el niño. La palabra “No” se convierte en su favorita cuando pasan del año de edad, se convierten en imprevisibles, pueden estar muy enfadados pero si se les sonríe se echan a reír. Les gusta salirse con la suya, quieren hacer lo que quieren cuando quieren, y llegan las rabietas y la palabra no para todo. Los dos años es el inicio del periodo de autoafirmación y puede durar hasta el final de los tres años. Así que es un tiempecito que a los padres se nos hace eterno pues nos encontramos que nuestros dulces peques empiezan con el No! para todo, a desobedecer, a querer mandar, a gritar y llorar, pataleta en el suelo e incluso a pegar.

Testimonio: Desde hace una temporada con mi hija de 34 meses todo es NO. Cada vez que le pido que haga algo su respuesta es un no rotundo y sigue con sus cosas. Si la obligo la tengo que llevar a rastras entre gritos, si intento hablar su respuesta es negativa y no sé que hacer. Cuando consigo después de mil negativas meterla en la cama se pasa una hora mínimo llamándome y pidiéndome cosas, ahora pipí, ahora el muñeco, ahora agua… Y eso que antes de irse a dormir procuro que lo tenga todo, siempre hay excusa para no dormir. También dentro de las rabietas que coge cuando le pido las cosas, le da por pegar, la verdad es que al final acabo muy nerviosa, es bastante desesperante…no sé como podría solucionarlo…

Todo manual de pedagogía, toda guía para padres habla de este período. Así que nos hemos de felicitar porque tenemos unos hijos sanos que son capaces de a sus tres años desafiarnos!! Es como una adolescencia infantil…

  • Mecanismo explicativo muy común: Ansiedad (emoción)-ira (sentimiento negativo)-agresividad (respuesta conductual)
  • Otros factores que influyen: temperamento del niño (hay niños especialmente difíciles), expectativas de la familia (tratarles como me trataron a mi, contrarrestar al otro, ideas religiosas y sociopolíticas, según el sexo, según el orden de nacimiento…), entorno cultural, etapa del desarrollo (2 años, pero puede llegar mas tarde y durar un poco mas si el niño es inmaduro), ambiente familiar (relaciones, comunicación: dobles mensajes, diferencias entre padre y madre, falta claridad, dificultades auditivas, …), estado físico y emocional del niño.
  • Finalmente hay que tener en cuenta que para ellos no les es fácil expresarse, que hacen uso de la manera que pueden para comunicarse con nosotros, pero no hay que permitir que utilice el berrinche para conseguir lo que quiera, ya que se convertirá en una costumbre cada vez que quiera algo y lo utilizará como chantaje.
  • Algunas preguntas complementarias:
    • ¿se comporta mal a propósito o sin querer?
    • ¿sabe que así no se debe comportar?
    • ¿imita a algún familiar?
    • ¿está enfadado o angustiado?

 

  1. ¿cómo reaccionamos ante ellas?
  • Nuestra reacción influye directamente para complicar la situación o para dar una solución.
  • Algunas respuestas típicas:
    • Gritar: les excita y nos desgasta
    • Pegar: es mal modelo, se les puede hacer daño, promueve estilo violento y suele incrementar la rabieta.
    • Reñir constantemente: con decirlo una vez normalmente ya lo han entendido…
    • Desesperarse enfadándose con uno mismo y con el mundo
  • Ellos aprenden de nuestras reacciones.
  • Las reacciones están condicionadas a los diferentes estilos:
    • Autoritario
    • Tolerante
    • inconsecuente
  • ¿Es posible respetar su individualidad sin dejar de ejercer la autoridad? Por supuesto que sí. Un niño que se siente respetado, respeta; si se siente engañado, miente. Un niño que se siente escuchado, escucha; sabe que hablar vale la pena. Un niño al que se le dan razones verdaderas y válidas, aprende que nadie – no sólo él- puede hacer todo lo que quiere en cualquier momento.
  • ¿y cuándo hay un daño físico? Es difícil cuando se da golpes en la cabeza, vomita, aguanta la respiración cambiando su cara de color… pero la conducta desaparece cuando no obtiene la recompensa de la atención… (suelen dejar este comportamiento a los 4 o 5 años). A veces la mejor intervención es no hacer nada!!
  • Para valorar nuestras intervenciones ante las rabietas podemos revisar…
    • si hemos pedido algo que no se corresponde con su edad
    • si hemos pedido algo que no debería ser su responsabilidad
    • si hemos pedido algo que es un capricho nuestro o de otro miembro de la familia
    • si hemos pedido algo y el niño no lo ha comprendido bien, lo ha olvidado, o son muchas cosas juntas, etc
  • A modo de resumen se puede decir que son pautas inadecuadas:
    • falta de normas claras y concretas
    • falta de coherencia en padre y madre
    • el mal comportamiento del niño cambia las decisiones de los padres
    • faltan consecuencias de las conductas negativas
    • falta de constancia en los padres
    • falta de un buen ejemplo en los padres
    • falta de acuerdo en la pareja
    • prestar especial atención cuando el niño se porta mal

 

  1. Normas básicas de intervención
  • El peso de la etiqueta que pongamos:
    • tal y como se etiquete a una persona, va a condicionar nuestra forma de tratarle y su respuesta: ¿es rebelde? ¿malo? ¿tirano?… son etiquetas que no van a ayudar al niño ni a nosotros mismos.
    • Según la hipótesis de la que partamos vamos a reaccionar de una u otra manera: ¿lo hace para fastidiarme? ¿quiere salirse con la suya? ¿me quiere decir algo que no sabe hacerlo de otra manera? ¿me está desafiando porque está en la edad de hacerlo?…
  • Intervención en equipo
    • ¿qué os parece esta frase? “te va a castigar tu padre cuando venga…” No delegar siempre en uno el rol de malo. Eso deja al otro en ese rol y refuerza la falta de autoridad en el que hace la amenaza.
    • Evitar las instrucciones diferentes y consensuar posturas de padre y madre
    • No desautorizar al otro cuando ha hecho una intervención. Resolver las diferencias aparte.
  • Recompensas y elogios: implica centrarse en lo positivo, en lo que funciona…
    • Atención (principio de calidad)
    • Palabras de elogio (reforzamos la excepción al problema)
    • Regalos y privilegios (premios a la buena conducta, bien dosificados desde algún programa de puntos…)
    • Afecto (siempre y en el lenguaje que el niño necesita, no cuestionando nunca nuestro amor hacia ellos, pase lo que pase, sean como sean, se porten como se porten)
  • Castigos
    • Retirarle atención (unos poquitos minutos) y posterior conversación
    • Pérdida de privilegios (mas temprano para cama, sin postre rico, no ver tv…)
    • Enfadarse con él… (sin connotaciones de afecto: “te quiero mucho pero estoy muy enfadado contigo por…”)
  • Darles alternativas de respuesta:
    • Enseñarles como pedir las cosas
    • Enseñarles a manejar su ira
      • Que se puedan expresar con calma
      • Distracciones (con actividades, con preguntas, contando algo..)

– Las famosas 5 “C”: a ver si las adivináis? convicción, coherencia, claridad, constancia y cariño

* Convicción, que implica una intervención con firmeza

Límites con seguridad. Se permite que pataleen para expresar y sacar la frustración y enfado. Decirle que cuando esté mas calmado hablaréis… Con cara seria, de forma contundente, le coges por el brazo, le miras a los ojos y le puedes decir “A mi no me gusta que me peguen”, “No se pega, eso está mal hecho”… Como seguramente seguirá insistiendo como si de un reto se tratase, te lo llevas a su habitación o a un espacio aparte y lo castigas un minutito sólo “Te quedas aquí castigado porque lo que has hecho no es correcto. No se pega, con las manos se dan caricias”. Te vas y lo dejas un minuto. (recuerda que con poco rato que esté sólo es suficiente) A continuación hablas con él/ella en un tono conciliador “¿Sabes por qué te he castigado? ¿No me gusta que me pegues. Cuando pegas haces daño y a nadie le gusta que le hagan daño.” Una vez hablado: ya no hay enfado, ya no hay castigo, nada de rencor, ni amenazas y no se vuelve a hablar más del tema (hasta la siguiente vez, claro).

* Claridad: Medidas claras y con posibilidad de cumplirlas

Tenemos que tener claro que lo que les mandamos hacer lo han entendido, que es sencillo y ajustado a su edad.

* Constancia:

Muchas veces empezamos bien pero terminamos mal, la falta de constancia es uno de los mayores problemas para conseguir una intervención eficaz

Si no está acostumbrado a la firmeza, se mostrará un poco más rebelde al principio.

En muchas ocasiones para evitar el mal trago cedemos, ya sea porque no tenemos fuerzas para aguantar y oír la consecuente rabieta, ya sea porque nos apena se lleve un chasco. Y al consentir no les estamos ayudando a crecer

* Coherencia

No le pegues para enseñarle que no se pega. Es incongruente, contradictorio y muy dañino.

No le digas que no se grita si pasa todo el día escuchando como gritas a sus hermanos o a tu cónyuge

Menos amenazas y mas realidades

El enfado y/o castigo debe ser inmediato y corto. Para que puedan relacionarlo con lo que han hecho y por tanto sea eficaz

* Cariño

Condenamos la conducta pero no a la persona

No le decimos: “eres un mal niño”, “eres malo”, sino “Haces cosas incorrectas” “te has portado mal”… Estamos en su vida para mostrarle lo correcto.

Como dijimos antes: nunca debemos hacer depender nuestro amor hacia él, ni siquiera decírselo como estrategia, en base a su conducta. Les queremos por quienes son, no por lo que hacen, ni siquiera por cómo son. Necesitan de nuestro amor y aceptación incondicional.

¿notas que fallas en alguna de estas “C”?…

4. Situaciones especiales:

– Problemas ajenos al niño

– Conflictos de pareja, separaciones

– Fallecimientos

– Enfermedades…

– Niños especialmente difíciles:

  • Mantener una rutina
  • Mayor vigilancia
  • Disciplina firme y coherente
  • Consuelo y recompensas frecuentes
  • Darles tiempo de calidad

– Cuando todo fracasa:

  • Dedicar tiempo para una detallada autoevaluación
  • Especial énfasis en la constancia
  • Un recurso más: la inmovilización

– En contextos públicos

“-Quiero un sugus. -Hoy no toca. Ayer te comiste dos y no es bueno comer sugus todos los días. -Siii, yo quiero uno ahora!.-Lo sé, pero no es bueno para ti”. Se enfada, grita y llora. Pataleta en plena calle. ¿qué sueles hacer cuando te ocurre?… Cuesta mucho pero no queda otro remedio que permitirle expresar su rabia pero no te enfades, no le chilles, no le digas nada más. Cuenta una madre: “Yo en ocasiones sigo caminando lentamente dándole tiempo a que me siga pero sin decirle nada. Cuando ve que estoy lejos viene corriendo, gritando y llorando  “-Quiero un sugus!!”. Me agacho a su altura, lo abrazo y amorosamente le digo, “-Ya veo estás muy enfadado, lo entiendo, pero mamá sabe lo que es bueno para ti”. El sigue insistiendo -”Mama, yo quiero un sugus. -Claro, tal vez otro día, pero hoy no.” Y seguimos caminando, él llorando menos fuerte pero ya a mi lado.”

  • Mas típicas situaciones que avergüenzan y se hacen difíciles de manejar: para irse del parque, para ponerse el abrigo, para bañarse, por querer coger del súper lo que no debe, por querer jugar cuando es hora de comer, tarda una hora en irse a dormir, etc…
  • Algunos consejos concretos:
    • Evitar situaciones en las que sabes que el niño no va a saber estar sin portarse mal o enfadarse, preparar alternativas y anticiparles lo que va a ocurrir…
    • Remitir siempre a la medida que se tomará en casa si no hay un espacio o condición que permita tomarla in situ. Y entonces, tan pronto se llega a casa aplicar esa medida y hacerlo siempre así
    • Mantener la calma aunque lluevan críticas y miradas enjuiciadoras. No hacer nada para quedar bien ante esas personas porque probablemente lo hagáis peor.

 

  1. Prevención:

Para una labor preventiva será necesario trabajar cada uno de los aspectos que mencionamos a continuación:

  • Autoestima
  • Autocontrol
  • Aprender a afrontar las frustraciones
  • Intervenir a tiempo aún cuando las conductas inadecuadas sean moderadas

 

Comentarios (2)

Es muy interesante este artículo, somos abuela, padre y madre de un bebé de 2 años, leeremos el material para acordar medidas conjuntas,
Gracias por vuestra amable contribución

Os seguimos desde Facebook
Felicidades

Me gusto mucho el artículo da consejos concretos. Yo tengo una niña de 5 años y me cuesta mucho trabajo educarla y hacer que siga reglas y me obedezca

Comentarios cerrados

Comentarios (2)