Autoestima y bienestar emocional

Autoestima y bienestar emocional

En psicología siempre se habla de que una de las claves para sentirse bien es tener una correcta autoestima. Pero muchas veces nos perdemos en el concepto, lo percibimos demasiado abstracto,  y no acabamos de entender en qué consiste tener un nivel suficientemente alto de autoestima. En este post, intentaré aclarar un poco todo esto, insistiendo en la importancia que tiene poder subir nuestra autoestima cuando se encuentra anormalmente baja, y os daré algunos consejos para hacerlo. ¡Vamos allá!

La autoestima no es otra cosa que la percepción que tenemos de nosotros mismos: cómo nos vemos, nos valoramos y nos apreciamos en cuanto a capacidades, habilidades, apariencia, y emociones. Nuestro nivel de autoestima puede determinar nuestras actitudes, nuestras relaciones, nuestros proyectos y  sueños… Esto es de suma importancia, ya que de ella dependerá a qué aspiramos en la vida, todo lo que pretendemos lograr y ser.

Es importante señalar que la autoestima la construimos desde la cuna, no nacemos con ella “alta” o “baja”; somos los responsables de definir nuestra propia autoestima, aunque conseguir tener un nivel saludable de autoestima, no es tarea fácil, ya que conlleva diversos procesos internos a través de los cuales llegamos a la aceptación de TODO lo que forma parte de nuestra persona, es decir: la imagen física, el carácter, las capacidades, las limitaciones, las virtudes, los defectos, etc.

Cuando decimos que tenemos una “baja autoestima”, es porque nos sentimos tristes, sin ganas de hacer nada, pensamos que no valemos para hacer determinadas cosas, que estamos limitados, y tenemos tendencia a pensar que los demás están por encima de nosotros… Muchas veces dejaremos de hacer cosas, por el miedo a fracasar, y tenderemos a culpar a los demás de todo lo malo que nos pasa… Pero nada más lejos de la realidad; nosotros somos los únicos responsables de cómo nos sentimos y actuamos.

Algunas pautas para tener una autoestima saludable (ten en cuenta que estas pautas requieren esfuerzo y voluntad; y como todo aprendizaje, requieren de entrenamiento):

ACEPTARME.

– Quererme tal y como soy.

– Esmerarme en mi cuidado personal. Y al mirarme en el espejo, decirme “¡que bien me veo!”.

– Tener claro que “no soy menos que los demás”.

– Aprender a valorarme y a creer en mí, sin importar lo que digan los demás.

TENER CONFIANZA PLENA EN LO QUE HAGO.

– Si tomo una decisión, acepto la consecuencia. Si es buena, perfecto; y si es mala, aprendo en dónde he fallado para intentarlo de nuevo con más fuerza, si cabe.

– Tener el pensamiento de que se puede lograr lo que uno se propone, si se lucha por ello.

CUIDARME A MÍ MISM@.

– Buena nutrición, optar por una alimentación sana. Esto influye en el estado de ánimo mucho más de lo que creemos.

– Hacer ejercicio para liberar tensiones y sentirme bien. El aumento de la actividad libera la “hormona del bienestar”, la seroronina.

– Realizar pequeñas adaptaciones, en la medida de lo posible, en el aspecto físico, acercándome lo más posible a la imagen con la que me siento bien (cortarse el pelo, cambiar el estilo del vestuario, bajar/aumentar de peso, etc…)

– Hacer algo que me guste, tener un hobby.

SER AUTOSUFICIENTE, FÍSICA Y EMOCIONALMENTE.

– Es muy importante NO depender de los demás (en la medida de lo posible, también); romper las dependencias, sobre todo las emocionales, porque me limitan en la capacidad de tomar mis propias decisiones.

APRENDER A PONER LÍMITES.

– Hay que saber decir “NO” cuando algo me molesta o no quiero hacerlo. Debo hacerlo siempre de un modo ASERTIVO, para que el interlocutor no se sienta agredido.

– Luchar contra mi propio conformismo. He de intentar hacer las cosas, no ponerme una barrera sin siquiera haberlo intentado.

SER AUTOCRÍTIC@ DE UNA MANERA CONSTRUCTIVA.

– Análisis de mis puntos fuertes y débiles: ¿Cómo soy? ¿Cómo me relaciono con los demás? Mis capacidades y habilidades. Las dificultades que me limitan.

– Análisis de mis pensamientos y emociones: ¿Qué pienso? ¿Cómo me hace sentir? ¿Qué debo cambiar para sentirme mejor? ¿Qué pautas voy a seguir para conseguirlo?

SER EL ÚNICO RESPONSABLE DE LO QUE ME PASA.

– No culpar o juzgar a nadie por lo que me sucede.

– Tengo que ser capaz de valorar y aceptar las críticas constructivas de los demás, porque ellas me ayudan a mejorar. Pero tengo que ser capaz también de desechar las críticas que son agresivas e hirientes.

– Las emociones y pensamientos son propios, no vienen impuestos. Yo puedo controlarlos a ellos, no a la inversa. Debo aprender a detectar aquellos que me hacen daño, para pararlos a tiempo y sustituirlos por otros más realistas y menos nocivos.

DEDÍCATE UN MOMENTO AL DÍA SÓLO PARA TI.

– Celebra tus éxitos del día, aunque sean cosas pequeñas.

– Mímate.

– Disfruta de la tranquilidad y del relax, siempre que puedas.

– De vez en cuando date un capricho, porque sí, “porque tú lo vales”.

RÍETE, APUESTA POR EL SENTIDO DEL HUMOR.

– La risa es una de las emociones que más beneficios físicos y emocionales nos proporcionan.

– Rodéate de personas con buen sentido del humor que te contagien sus pensamientos positivos y su alegría.

LIBÉRATE DE LO QUE TE HACE SENTIR MAL.

– Hay que tomar decisiones y decidir qué me afecta y qué no. Cuando identifique las cosas que me afectan, debo dejarlas atrás.

– Asume nuevos retos; eso te hará sentirte motivad@ y con ilusión. Piensa en lo siguiente: “Quien no se equivoca, es porque no hace nada”.

PONTE PEQUEÑAS METAS.

– Tienen que ser metas alcanzables, empezando por pequeñas cosas y luego “aumentando la dificultad”. A medida que las vayas alcanzando verás que se irá reforzando la confianza en ti mism@.

SÉ ASERTIV@.

– Explica en todo momento lo que piensas y sientes a tu interlocutor, de una manera tranquila y pausada, para que el otro no se pueda sentir ofendido.

– Habla en primera persona, sin atacar o culpabilizar al otro.

– No te calles las cosas. Tienes derecho a expresar tus opiniones, tus sentimientos. “Las palabras que te callas, te asfixian”. (Hablando, se entiende la gente; y con educación y respeto, se pueden decir todas las cosas).

Éstas son algunas pautas que se pueden seguir. Ahora hay que ponerlas en práctica y así conseguir encontrarnos un poquito mejor. No tienes que ponerlas en marcha todas a la vez: empieza por dos o tres cosas, y ya verás como irás notando la mejoría. ¡Merece la pena el esfuerzo!

Comentarios (4)

excelente detalle de las bases de una buena autoestima saludos..

    Muchas gracias, Marcelo. Saludos!

Me gusto mucho el post, desde niña he tenido problemas con mi auto estima, aveces sube y baja pero encontré la forma de vencer esto con la danza, estoy superando miedos e inseguridades. Espero pronto ser estable y llena de amor por mi misma 🙂

    ¡Enhorabuena Marina! No es fácil lo que tú has hecho, mucha gente necesita ayuda para poder conseguirlo. Has hecho un gran trabajo personal, felicidades otra vez.

Comentarios cerrados

Comentarios (4)