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Trastornos de alimentación

    Este apartado se refiere a una serie de problemas que se manifiestan a través de la conducta alimentaria, pero que engloban una gama muy compleja de factores psicológicos y emocionales, entre los que prevalecen una alteración o distorsión de la auto-imagen corporal.
    Se definen tanto por comer en exceso como por la falta extrema de alimentos.
    Aquí se incluyen una serie de trastornos cuya característica común son los comportamientos anormales con la comida, hasta el punto de poder llegar a poner en peligro la vida. Los principales son: anorexia, bulimia, ortorexia, vigorexia y comer compulsivo.

    Tras un problema de alimentación pueden existir dificultades de aceptación, una baja autoestima, una presión para conseguir un estándar de cuerpo determinado, pero también podemos encontrar detrás de estas conductas, un mecanismo de autoprotección, una forma de sacrificio para permitir que la familia sobreviva, o una forma de canalizar el profundo sentimiento de soledad y la carencia de afecto.

    • Anorexia nerviosa: Trastorno psicológico que lleva a disminuir voluntariamente la alimentación y a sentir repugnancia por la comida. Se puede llegar a límites extremos en los cuales se pone en peligro la propia vida. Se padece una distorsión de la propia imagen que no se corresponde con la realidad.
    • Bulimia nerviosa: La persona come de manera compulsiva dándose grandes atracones, tras los cuales se siente culpable. Por eso es habitual que a los atracones le sigan conductas compensatorias como períodos de ayuno, vómitos o purgas.
    • Otros: Obesidad, ortorexia (obsesión por la alimentación sana y el cuidado de la salud, vigorexia (preocupación obsesiva por el físico y distorsión del esquema corporal), permarexia (obsesión por lo que se come pensando que todo engorda, y llevando a un estado constante de práctica de todo tipo de dietas), comer compulsivo, etc.

    Para intervenir en este tipo de trastornos, se tomarán como elementos clave el trabajo con la autoestima de la persona que la padece, ayudándole a tener una mejor relación consigo misma, con su cuerpo, y con la misma comida. Será muy importante por lo que comentamos antes, el trabajo con la familia, para explorar el lugar que ocupa ese síntoma en el sistema familiar, de manera que si se cambia en la familia lo que tiene que cambiar, eso liberará al miembro “enfermo” a seguir portando ese problema. Técnicas como la reestructuración cognitiva, la externalización o el EMDR ante un posible abuso, serán útiles en el proceso.